En la vejez: decimos las cosas muy claras

Cuando hablamos de demencia nos referimos a un término genérico que describe un problema de salud cuyo órgano diana es el cerebro, que, de forma progresiva y crónica, provoca la disminución global de las funciones cognitivas y funcionalmente incapacita a la persona. Estos cambios se acompañan habitualmente de alteraciones en el carácter, conducta y personalidad. Su consecuencia inmediata es la de irrumpir y alterar la vida social, laboral y cotidiana de la persona e interferir en las relaciones con su entorno próximo.

La enfermedad de Alzheimer (EA) es la forma más habitual de demencia en los adultos. Aunque esta forma de demencia se expresa más frecuentemente a partir de los 80 años, puede presentarse en personas con edades comprendidas entre los 65 y 75 años y, excepcionalmente, en adultos jóvenes a partir de los 50 años. Se la considera una demencia neurodegenerativa primaria, actualmente irreversible y progresiva. Su origen no es atribuible a una sola causa, sino que en ella concurren múltiples factores de riesgo que interactúan, siendo la edad el más peligroso.

Los rasgos clínicos de la EA se centran en tres grandes ámbitos: alteraciones cognitivas como la memoria y el lenguaje, entre otras capacidades mentales; alteraciones funcionales necesarias en la vida diaria, que representa la pérdida progresiva de independencia; y alteraciones psicológicas y del comportamiento, como ansiedad, depresión, alucinaciones, agresividad… Estas manifestaciones se presentan de manera variable, dependiendo de la fase evolutiva de la enfermedad y de múltiples factores, tales como el nivel educativo, el sexo, la profesión, los intereses personales, la personalidad previa a la enfermedad, etc.

Como futuros logopedas la EA nos abre otra puerta a la intervención, esta vez en el último ciclo de la vida: la vejez. Quizás esta etapa sea la más desconocida en nuestro ámbito profesional, pero sin duda alguna es uno de los retos más importantes y que no debemos olvidar.

Nuestra sociedad envejece a pasos agigantados y es un deber dar la voz a nuestros mayores.

Capicúa, primer premio de cortometrajes de Notodofilmfest: un homenaje a la tercera edad.

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